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La Coctelera

Amanece, que ya esta bien

siempre quejandose por lo mismo y aqui nadie se mueve

31 Agosto 2006

Madrid, me pone

Madrid me pone... furioso, cabreado, nervioso, triste, pesimista... De mala hostia

Cruzar el puente de Segovia y asomarse al balcón del Manzanares, el río que hasta hace unos meses atravesaba Madrid y que hoy regatea grúas, camiones y montones de arena, es como teletranspotarse a Sarajevo en los años noventa. Las gaviotas han emigrado a Toledo y las ratas a las obras del Metro, donde la mitad de las 12 líneas ha soportado restricciones en agosto. Hace una semana, la Asociación de Automovilistas Europeos declaró la M-30 como “la vía en construcción más peligrosa de Europa”. No es la primera vez que obtiene semejante galardón.
Más que una obra es un mar de destrucción y caos. Sin alumbrado, ni señalización nocturna, con un trazado cambiante, límites de velocidad inadecuados e incorporaciones sorpresa de vehículos pesados...
Si Madrid formara parte de Matrix, la M-30 sería como su banco de pruebas, una versión beta permanente, con programadores multiorigen trabajando las veinticuatro horas iluminados por potentes focos de visión nocturna donde, como en un ponedero, parece que nunca se ponga el sol.
Y ya van tres veranos con los vecinos sudando como pollos de fábrica y con la persiana echada. “Madrid me pone... de los nervios”, afirmaba un vecino a primeros de agosto, emulando al presidente de la Región Cántabra. Uno de los 250.000 vecinos que sufren los ruidos de cada noche, la inmensa suciedad, el bloqueo circulatorio y los constantes cortes de luz y agua –este verano también de teléfono– de las obras del “by-pass sur”, uno de los tramos más conflictivos por la destrucción, además, del Parque de la Arganzuela aledaño.
No es una película pero lo parece. De vez en cuando, se produce algún accidente, como el pasado 30 de julio, cuando un falleció trabajador y otro fue herido gravemente al precipitarse ambos desde 18 metros de altura junto al estadio Vicente Calderón. Más de 300 accidentes, tres de ellos mortales, en 35 meses de obras son los efectos colaterales de la megalomanía municipal.
Todo sea por los plazos. “Celebro que estemos cumpliendo con el calendario previsto”, afirmó el alcalde el pasado 19 de agosto durante una visita a la obra, asegurando que todos los trabajos estarán terminados en mayo de 2007.
Empiecen a contar. Atrás quedarán los procesos abiertos por la Comisión Europea, perdida en debates; las decenas de denuncias que acumula; los varios procesos abiertos administrativos y penales en España... Y una factura de 4.000 millones de euros.
Si sirve de consuelo, este verano, A.R.G. se lo ha puesto mucho más fácil a los votantes: “Si los madrileños dijesen que no [en las municipales de 2007], yo me iría a mi casa”, afirmó en el último número de Vogue.

En el periódico Diagonal
www.diagonalperiodico.net

Tags: madrid, gallardon

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