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La Coctelera

Amanece, que ya esta bien

siempre quejandose por lo mismo y aqui nadie se mueve

Categoría: vino y panceta

31 Agosto 2006

Vaya vaya, viva el revival

La bruja avería. Culombio, culombio. Moreno Torres, Director General de Regiones Devastadas, es también nombrado Director de la Junta de Reconstrucción. Pedro Bidagor señala en el número 1 de la revista Reconstrucción que 60.000 habitantes se quedaron sin hogar y malvivían entre las ruinas de los barrios más castigados por la guerra en todo el área oeste y sur de la capital. Las actuaciones de los suburbios y poblados limítrofes quedaban en manos de Regiones Devastadas, mientras que el extrarradio y el interior de la ciudad eran en un principio obra del Ayuntamiento. Regiones Devastadas, al igual que otros organismos, utilizó a presos franquistas en su labor bajo el sistema de redención de penas por el trabajo. A partir del verano de 1940, Regiones Devastadas comenzó a organizar, primero en Madrid, y luego de manera itinerante, exposiciones donde explicaba su labor.
En los primeros meses la tarea consistió en reparar viviendas semidestruidas y en levantar albergues para alojar familias mientras se construían viviendas de nueva planta. Regiones Devastadas anuncia en abril de 1940 que en 4 meses ha alojado 4.000 familias (25.000 personas) [26]. Regiones Devastadas tendrá dos actuaciones de nueva planta muy importantes en estos primeros años de la reconstrucción, porque erigirá algunos bloques de vivienda siguiendo los parámetros falangistas de cohabitación de clases sociales, siempre bajo las directrices de la moral católica:

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31 Agosto 2006

qué peazo de grupooooo

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31 Agosto 2006

Ya se van los pastores

Si el pasado verano un pastor hubiera deambulado por los campos de Guadalajara es muy posible que jamás hubieran ardido las 12.000 hectáreas del incendio que acabaron con la vida de once retenes cerca de Alcolea del Pinar. “Somos el bombero más importante del bosque. Lo dicen hasta los ecologistas, que antes nos consideraban los enemigos del monte”, afirma Lionel Martorell, pastor trashumante de Teruel. Al no haber ganado en los campos nadie se come el pasto y el bosque se convierte en una verdadera bomba. Sin duda, como opina este pastor, “es más barato poner ovejas allí donde no hay que apagar el fuego después”, y, sólo por ello, deberían pagar a quien se dedique a esa tarea.
No corren buenos tiempos para la profesión, al menos para su versión más tradicional. De los 54 pastores que componen el Ligallo de Pastores Trashumantes de Aragón, el colectivo que preside Lionel, el 90% está soltero y su edad media se sitúa entre los 45 y 50 años. Cada año, Lionel recorre 250 km. con sus 650 ovejas de raza cartera desde Fortanete (Teruel), a 2.000 metros de altura, hasta el delta del Ebro. “Es fácil que mi hijo continúe, pero yo he tenido suerte, el relevo generacional es muy complicado”, apunta.
Ni tantos ni como antaño. Los pastores del siglo XXI no serán esos solitarios caminantes, sufridores natos, alejados del mundo, de su casa y de su familia. Como Alfonso Escanciano, de León, que sólo vio nacer a dos de sus siete hijos. “Nuestras esposas quedaban prácticamente viudas durante nueve meses. Esa vida no ha de volver”, dice. Una vida en la que la mujer tenía un papel doméstico muy duro, con la casa y las labores del campo sobre sus espaldas. Mientras, ellos bajaban hasta las vegas de Extremadura con miles de ovejas. Para José Antonio Espiga, “el último trashumante de La Rioja”, como se define a sí mismo, la historia es la misma. Hace tres años que su hermano lo dejó y ahora es el único que lleva sus 2.000 cabezas desde Brieva de Cameros hasta el Valle de Alcudia, en Ciudad Real, en camiones. “Todo es muy complicado, en cada Comunidad hay una ley distinta”, dice. Llegaron a ser 30 rebaños, pero la burocracia, la enfermedad de la lengua azul y la dureza del trabajo acabaron con el espíritu trashumante. “Pienso que la trashumancia sería más fácil de mantener ahora que aún existe con un poco de ayuda que recuperarla desde cero cuando desaparezca del todo”, advierte.
A sus veinte años, Marc Montanya, vecino de Ridaura, en la comarca gerundense de la Garrotxa, ha elegido ser pastor. Cuando era pequeño había varios en su comarca, pegada a la frontera francesa. Se murieron y nadie tomó el relevo. Ahora sólo se ven cazadores. Marc ayuda a otro joven pastor de 28 años y quiere trabajar por su cuenta. Es consciente de lo complicado de su elección, más aún en una zona donde hoy las masías son albergues rurales y restaurantes para turistas adinerados. “Un precio de una casa en ruinas puede costar un millón de euros”, sé que hay ayudas y subvenciones, pero para pellizcar un poco de nada tienes que estar seis meses de papeleos”. Aún así lo tiene claro. Este año, sus padres le han matriculado en la Escuela de Pastores Artzain Eskola de Oñati (Gipuzkoa), la única que funciona en todo el Estado.
¿Cómo pinta su futuro en un país con 22,7 millones de ovejas y casi 3 millones de cabras? Sin duda, diferente al de sus predecesores. Para Marc, comodidad y felicidad no son la misma cosa y está convencido de que se puede vivir de lo que dan las ovejas. “En primavera asistí a unas charlas sobre pastoreo donde un día se habló muchísimo de los incendios forestales y el papel preventivo de los pastores. Sin embargo nadie movió un dedo: ni una carta, ni un manifiesto...” Este verano, cuando empezaron a sucederse los incendios, hasta el punto de que se prohibieron las salidas al monte, Marc escribió una carta a la Consellería de Interior catalana exponiendo el problema. “Al menos se la leyeron, ya que respondieron a todas mis propuestas punto a punto”, comenta.
Profesionalización, rotación en las tareas, nuevas tecnologías, combinación del negocio con otras actividades y sobre todo, una mayor sensibilidad de las instituciones sobre el papel del pastor en los desoladores campos de la meseta y los parques naturales. Pero el pastor no sólo limpia el monte, su papel es clave para la conservación de praderas y bosques. La diversidad no es puramente natural, sino alimentada por el paso del ganado extensivo. El rebaño redilea, estercola el suelo. Cada cabeza de ganado produce entre uno y tres kilos de estiércol al día, con una media de 10.000 a 15.000 semillas por kilo. En 2004, la Universidad Autónoma de Madrid hizo publicas sus investigaciones sobre el traslado de semillas por parte de los rebaños. El pastor trashumante recorría 80 km. en una semana, transportando y manteniendo la riqueza genética.
Por otro lado, el pastoreo ovino siempre ha respetado el arbolado. De hecho, otra de las alternativas de futuro es el silvopastoreo, tal y como se practica en Extremadura con el cerdo ibérico, combinado con una labor preventiva y de vigilancia contra incendios. Pero todavía se hace mal y poco, y la figura del pastor no se valora lo suficiente. Antonio Riego, de 57 años, vive en El Burgo (Málaga) y saca todos los días sus 600 cabras por el Parque Natural de la Serranía de Ronda. Desde hace catorce años, los animales de Antonio ejercen de retenes, limpiando los cortafuegos del parque de maleza y broza. “Deberían reconocernos la labor que hacemos en el monte, y sin embargo yo pago un millón de pesetas todos los años por los pastos”, señala. El Ministerio de Medio Ambiente los subasta al mejor postor y a carta cerrada, de forma que son los propios pastores quienes los encarecen. “Es una cosa esclava. No sé en otras zonas de España pero, aquí, si quitan la subvención no somos capaces de venderlas”.

La solución: formación
Contrariamente a la lógica empresarial, el pastor quiere dinero para cuidar a sus ovejas y no para hacerse rico con ellas. “Durante los últimos setenta años la sociedad ha transmitido a sus generaciones siguientes que la profesión de pastor no reportaba ningún beneficio, por dura, atrasada y difícil”, afirma Batis Otaegi, responsable de la Escuela de Pastores de Oñati. Empezó con seis alumnos, pero, en ocho años de vida, por esta escuela vasca han pasado ya 132 jóvenes, un 23% de ellos mujeres. La demanda aumenta: este año se han quedado fuera quince. “Hoy, el pastor que continúa es vocacional, está orgulloso de lo que hace y transmite a nuevas generaciones la posibilidad de continuar con esta profesión”, opina. Pero la voluntad política es necesaria. En el País Vasco se ayuda a los jóvenes pastores con 30.000 euros para su primera explotación, con otros 30.000 como capital semilla y hasta un 40% de ayuda. Control lechero, asociacionismo, patología, producción quesera y selección ganadera, contabilidad, venta en ferias, márketing... “Utilizamos técnicas nuevas que los pastores tradicionales desconocen y no quieren aprender, pero también formamos en labores burocráticas”, añade Otaegi. Hace un año, un grupo de 40 pastores y queseros recibieron clases de ofimática básica y se les cedió un portátil para gestionar la producción láctea y de contabilidad.
En cuanto a los horarios de trabajo, hay posibilidades de cambiar. Como ha sucedido en Huesca o en Extremadura, con los cierres y el uso extensivo del ganado. “Cuatro personas con 2.000 animales y sistemas de sustitución pueden llevar una producción ganadera con mucha solvencia”, explica Otaegi.
El éxito de esta escuela pastoril ha despertado interés en otras zonas, como en el Maestrazgo en Teruel y en el Pirineo oscense, donde diversos colectivos e instituciones se han planteado la posibilidad de abrir nuevas escuelas, pero, especialmente, en Picos de Europa, donde el ayuntamiento de Cangas de Onís baraja la puesta en marcha de un Centro de Formación de Pastores de Montaña. “La escuela está en fase de estudio, pero arrancaríamos a partir de tres o cinco alumnos”, explica Fernando García Dory, responsable del proyecto.

Foro mundial de pastores
En septiembre pasado, el Santuario de Arantzazu acogió la tercera edición del Foro Mundial de Pastores, con presencia de 150 pastores y técnicos de treinta países. Buena parte de los asistentes se mostraron muy pesimistas sobre el futuro. Silenciosamente, los rebaños de ovejas se sustituyen por vacas, donde antes había cien ovejas ahora hay diez vacas, que necesitan menos cuidados, el garrote y el perro dejan paso al “pastor eléctrico”, vallas electrificadas para controlar el ganado. Hace años funcionó la combinación de alojamiento rural y pastoreo, pero la irrupción de las grandes cadenas ha ampliado la oferta sin mucho margen de competencia. La invasión urbanística de las vías pecuarias, el prohibicionismo de los parques naturales... “¿De quién se protegen los montes? El problema de la protección es la ignorancia de los políticos”, denuncian los pastores. Por suerte, en los últimos años, esta tendencia está cambiando y las leyes, al menos de las de ámbito europeo, empiezan a considerar los usos tradicionales como parte del paisaje. Falta aplicarlas en el terreno.
Si no hay rebaños, no hay lobos, sin ovejas y lobos no hay buitres... Si no hay pastores no hay caminos, el monte se descuida y se quema, las especies ovinas desaparecen... Suma y sigue. “Creo que deberíamos cobrar por mantener el medio ambiente, pero no quiero acabar en una reserva como los indios”, afirma Lionel Martorell.
Afortunadamente, también, una nebulosa de optimismo invade a los jóvenes vocacionales. La continuidad del pastoreo pasa por su consideración como una actividad especial, útil, “que rompe los moldes de la ganadería”, apunta Lionel. Si se aplica el sentido común y destinan los fondos necesarios, en el futuro los pastores asumirán un papel importante en la conservación del bosque y los parques naturales.

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