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La Coctelera

Amanece, que ya esta bien

siempre quejandose por lo mismo y aqui nadie se mueve

Categoría: verborrea

31 Agosto 2006

Mirài qué pedrusco!!!


es que me voy a casar, oyes.

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31 Agosto 2006

Los hombres de ‘Gállardon’, o todo por el líder

Siete diestros periodistas controlan el aparato de comunicación del Ayuntamiento de Madrid, el mejor dotado y más engrasado de España. El gabinete es fiel a la estrategia política municipal: control exhaustivo de la información y ensalzamiento del líder como única figura mediática.

Por Felicia Farrio en Diagonal nº3
En el hogar de los Ruiz-Gallardón el despertador suena a las 5:00 AM. El cabeza de familia no tarda mucho en asomarse a su ordenador e insertar sus claves personales de las principales agencias de prensa y las grandes cabeceras de la capital para dar cuenta de la actualidad del día, sin saltarse una línea. Y así, cuando a las 8:00 AM el alcalde de Madrid cruza la puerta de su despacho en la Plaza de la Villa –en diciembre se mudará al edificio de Correos en Cibeles–, sabe ya qué gesto dedicar a cada uno de los periodistas que aguardan que frase diaria del extraordinario personaje sea hoy más locuaz que la del día anterior.
Nada es como antes en los sótanos del edificio consistorial, lugar donde se localizan los servicios de información del Ayuntamiento de Madrid, desde que Gallardón tomara la alcaldía en la primavera de 2003. Ninguna otra institución en España tiene a sueldo a tantos profesionales de la comunicación y ni produce tan ingente cantidad de información. Haciendo un repaso rápido, cada concejalía –hay diez– tiene su propio equipo de tres o cuatro periodistas y la Dirección General de Medios cuenta de veinte redactores. Toda una legión, que no incluye los nutridos gabinetes de los entes autónomos de los que es accionista, como el Metro, el Patronato de Turismo, Madrid 2012, Ifema o el Centro de Pantallas de Tráfico.
Todos para uno. Esta es la consigna que rige los designios municipales, tanto en el ámbito político como en el mediático. Una religión con la que comulga el núcleo duro de Gallardón: Manuel Cobo, el vicealcalde, Pedro Calvo, en Seguridad, Pilar Martínez, en Urbanismo, Paz González, en Medio Ambiente, Juan Bravo, en Hacienda, José Manuel Berzal y Patricia Lázaro, ambos en labores de coordinación, y Alicia Moreno, en Las Artes. Casi todos proceden de su anterior etapa como presidente de la Comunidad de Madrid.
Al frente del equipo de prensa se encuentra Marisa González, figura de la máxima confianza del alcalde, al que acompaña desde hace casi dos décadas, toda su carrera política. Hay quien dice que es el 80% del cerebro de Gallardón, o que tiene más poder que algunos concejales. Otros, que si Manuel Cobo es la mano derecha de Gallardón, González es la otra. “Nunca dice que no”, afirma un veterano periodista del ámbito municipal, “tiene mucha mano izquierda y te hace sentir importante. Siempre está alerta de lo que trasciende sobre el alcalde y sabe contrarrestar cualquier información que le perjudique”, apunta.
En su negociado, González reproduce la tesis del engrandecimiento del líder: seis periodistas se reparten los grandes asuntos municipales. Su número dos es Raúl Castillo, director adjunto, que responde sobre las polémicas obras de la M-30 y temas de urbanismo. El equipo de incondicionales se completa con Antonio Martínez Beneyto –que empezó la legislatura como responsable de la agenda de Ana Botella y hoy lleva Hacienda y Administración–, Rafael González, que cubre Economía y Madrid 2012, Verónica San José, en Movilidad y Seguridad, Mar Díaz, en la producción de actos de notas y Juan Balboa, como director de la redacción. “Ninguno de ellos trabaja para los concejales de los que dependen estos temas, sólo ensalzan la figura de su alcalde”, explica otro profesional cercano al Ayuntamiento.
Los periodistas son conscientes del profundo conocimiento que tiene Gallardón de los medios. En el día a día, su relación con ellos es distante, salvo en su trato con los más veteranos. La grandes exclusivas –inversiones, las principales infraestructuras...–, son para El País, a no ser que la noticia requiera de la mayor difusión, en cuyo caso se envía a Europa Press y EFE. La relación con Prisa es excelente: El País y el alcalde sintonizan, hasta el punto de que éste y el jefe de Local del diario comen juntos con regularidad y en los actos navideños del ayuntamiento, que reúnen a más de doscientas personas, Gallardón se rodea de los primeros espada del periódico.
Con tan amplia plantilla, el volumen de información es ingente, hasta aburrir. Cada semana se informa de las calles afectadas por las decenas de obras de la capital con absoluta precisión. Cuanto más se facilita a los periodistas el acceso –dirigido– a la información, más ruido se genera y más sencillo es el control sobre el final de la cadena. Valga un ejemplo: a finales de febrero, durante el incendio del edificio Windsor, no dudaron en publicar la vacía conversación entre los primeros bomberos que penetraron en el rascacielos, la cual fue reproducida íntegra por numerosos medios, ajenos a todo pudor periodístico.
Ese control obsesivo sobre “lo que sale del Ayuntamiento” es la marca de agua del press-team de Gallardón. Ningún cargo municipal se pronuncia sin el plácet de la dirección de comunicación. Se llama al orden a quien pretende una cuota de gloria que corresponde al líder. La fidelidad tiene premio y castigo la rebeldía. Es el caso de Luis Eduardo Cortés –el flamante ex consejero de transportes–, que perdió la confianza de Gallardón al querer ocupar el cargo de presidente regional en funciones tras el Tamayazo, o el de Sigfrido Herráiz, concejal de urbanismo, pródigo en declaraciones fuera de la línea más oficial, cesado como presidente de la Empresa Municipal de la Vivienda.

La Vicealcaldía, la cocina informativa
Echando una ligera ojeada a los presupuestos municipales es fácil identificar el taller de corte y confección informativa del Ayuntamiento. Imagen y comunicación son casi los únicos cometidos de la Vicealcaldía, de la cual depende la Dirección General de Medios.
Como premio a los servicios prestados, Álvarez del Manzano, homo antecessor del primer edil, hizo funcionarios a una docena de periodistas fieles, hoy despazados. Con todo, la mayoría de los “plumillas” a sueldo en la alcaldía es personal no funcionario. En los dos últimos años, el Ayuntamiento ha dedicado una cantidad similar, en torno a los 3,4 millones de euros, a su aparato de comunicación, de los que el 78%, 2,7 millones, se destina a cubrir las nóminas de los periodistas.

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31 Agosto 2006

Madrid, me pone

Madrid me pone... furioso, cabreado, nervioso, triste, pesimista... De mala hostia

Cruzar el puente de Segovia y asomarse al balcón del Manzanares, el río que hasta hace unos meses atravesaba Madrid y que hoy regatea grúas, camiones y montones de arena, es como teletranspotarse a Sarajevo en los años noventa. Las gaviotas han emigrado a Toledo y las ratas a las obras del Metro, donde la mitad de las 12 líneas ha soportado restricciones en agosto. Hace una semana, la Asociación de Automovilistas Europeos declaró la M-30 como “la vía en construcción más peligrosa de Europa”. No es la primera vez que obtiene semejante galardón.
Más que una obra es un mar de destrucción y caos. Sin alumbrado, ni señalización nocturna, con un trazado cambiante, límites de velocidad inadecuados e incorporaciones sorpresa de vehículos pesados...
Si Madrid formara parte de Matrix, la M-30 sería como su banco de pruebas, una versión beta permanente, con programadores multiorigen trabajando las veinticuatro horas iluminados por potentes focos de visión nocturna donde, como en un ponedero, parece que nunca se ponga el sol.
Y ya van tres veranos con los vecinos sudando como pollos de fábrica y con la persiana echada. “Madrid me pone... de los nervios”, afirmaba un vecino a primeros de agosto, emulando al presidente de la Región Cántabra. Uno de los 250.000 vecinos que sufren los ruidos de cada noche, la inmensa suciedad, el bloqueo circulatorio y los constantes cortes de luz y agua –este verano también de teléfono– de las obras del “by-pass sur”, uno de los tramos más conflictivos por la destrucción, además, del Parque de la Arganzuela aledaño.
No es una película pero lo parece. De vez en cuando, se produce algún accidente, como el pasado 30 de julio, cuando un falleció trabajador y otro fue herido gravemente al precipitarse ambos desde 18 metros de altura junto al estadio Vicente Calderón. Más de 300 accidentes, tres de ellos mortales, en 35 meses de obras son los efectos colaterales de la megalomanía municipal.
Todo sea por los plazos. “Celebro que estemos cumpliendo con el calendario previsto”, afirmó el alcalde el pasado 19 de agosto durante una visita a la obra, asegurando que todos los trabajos estarán terminados en mayo de 2007.
Empiecen a contar. Atrás quedarán los procesos abiertos por la Comisión Europea, perdida en debates; las decenas de denuncias que acumula; los varios procesos abiertos administrativos y penales en España... Y una factura de 4.000 millones de euros.
Si sirve de consuelo, este verano, A.R.G. se lo ha puesto mucho más fácil a los votantes: “Si los madrileños dijesen que no [en las municipales de 2007], yo me iría a mi casa”, afirmó en el último número de Vogue.

En el periódico Diagonal
www.diagonalperiodico.net

Tags: madrid, gallardon

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